domingo, 5 de abril de 2009

Carpintería norestense.


Hace mucho tiempo, yo tendría en aquel entoces unos diez años, caí en la cuenta de que me gustaba todo lo que fuera oficios como carpintería, herrería, etc. Ahora puede decirse que soy un carpintero o ebanista como les gusta a los buenos que les llamen. La verdad encuentro mayor significado en carpintería y por lo tanto carpintero me gusta decirme. Después de conocer todas las técnicas, de usar la tecnología de punta, descubrí que me gusta la carpintería tradicional y sus técnicas casi olvidadas ahora en nuestro país. Así que cuando tenía diez años pasaba por la herrería del pueblo donde vivía y ví con asombro como reparaban una rueda de guayín; ese día de principios de los sesenta caminando por la acera me topé con una rueda a la que estaban cinchando. Armaban los rayos en la maza, rodeabánlos con piezas de madera curvas y finalmente colocaban un aro de fierro, para hecerlo calentaban el aro para que se dilatara y lo colocaban caliente, una vez en su lugar lo enfriaban con agua y se oía como apretaba violentamente la rueda en un vaharada de vapor y un tronido seco. Antes habían hecho los rayos y la maza, era pues un oficio combinado de herrero y carpintero. Me hubiera gustado ver todo el proceso, pero un individuo barbudo, con kepí azul, al que los niños gritábamos !capitán sin barco¡ con crueldad infantil, se enojaba, montaba en cólera y nos bañaba de epítetos y mentadas, así que el temor de que me reconociera me disuadió de acercarme más frecuentemente.

Comoquiera ahora conozco la técnica de construcción de ruedas de carretas y guayines. Alguna vez viajé, en mi infancia, en el pescante de un guayín verde, tirado por dos mulas y conducido por mi abuelo. Arriado dirían los viejos, como cuando llegué a la casa de mi tío Manuel manejando la pick up de mi padre y esclamó ¡Ah sobrino, ya sabe arriarla!

Después, acompañando a mi padre, conocí muchos ranchos, algunos abandonados, con corraleras de rajas de mezquite, casas de bajaraque y techo de tejamanil, con ventanas y puertas grises por el tiempo y que habían perdido el color rojo de esta madera. ¿como creen que las hacían? si el mezquite es tan duro que los clavos no le entran. Con hachas y azuelas, sierras de diente grande y de doble asa. Berbiquíes y brocas, formones o escoplos, etc. Tantos conocimientos perdidos, tanta indiferencia.


3 comentarios:

el jinete sin rienda dijo...

excelente blog, vivo en Saltillo, Coah. pero soy originario de la Región Carbonífera, a mi tambien me gusta leer para aprender de la historia, sobre todo norestense. No he podido reunir datos de mi entorno pero te invito a visitar mi blog www.rancheriascoah.blogspot.com
No te desanimes, siempre habrá personas con ganas de una buena lectura.

Anónimo dijo...

Al igual que mi paisano, te felicito, la verdad necesitamos de este tipo de blogs para reafirmar nuestra cultura que realmente nos unifica como norestestes!, un saludo y de nuevo felicidades.
Josefo

Rubén dijo...

Enhorabuena por el blog! Esto es convergencia evolutiva, un saludo desde el otro lado del charco.

Rubén